Irán posee numerosos tesoros escondidos a lo largo de su vasto territorio. Uno de ellos es el llamado Palacio de Susa, creado en la época aqueménida, y recrea el pasado de la región durante los tiempos antiguos, proyectando la cultura, arquitectura y arte de los ancestros.

Imagen dynamosquito

La denominada Susa antigua cuenta con tres construcciones de alto valor arquitectónico: la Villa Real, la acrópolis y el gran palacio de Darío I, construido sobre las ruinas elamitas. Este palacio se construyó sobre una gran terraza creada por los esclavos del rey, ocupando unas 12 hectáreas totales, siendo dividida en tres sectores. El primer sector es determinado por la gran puerta, el único sitio de acceso al palacio. El mismo se encuentra unido con la Villa Real, orientada hacia el Este, por una gran rampa de ladrillo cocido. Pero esta puerta no es un elemento ordinario del cual solemos conocer. Se trata de una amplia edificacion de 28 metros de altura por 40 de ancho.

Esta gran puerta se realizó sobre un gran terraplén, con la ayuda de grandes muros de contención para soportar el edificio, una gran maravilla ingenieril y arquitectónica. La puerta da paso a una sala cuadrada conformada por cuatro columnas, siguiendo los dogmas del arte aqueménida. En su interior, se ha encontrado una gran estatua de Darío I, acarreada desde Egipto, la cual fue inicialmente una de las dos grandes estatuas que se encontraban ubicadas en la entrada de la extensa explanada que se abre sobre el palacio.

A pesar de que hoy en día no se pueda disfrutar de la totalidad del palacio, es un buen sitio para ser visitado, y conocer el pasado del oriente medio.

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