Ramadán, la fiesta más sagrada del Islam
Sabemos que el Ramadán es una de las más sagradas fiestas del Islam, y que los fieles deben realizar un ayuno estricto, privándose de alimentos, bebidas, tabaco y sexo.
Hay sin embargo excepciones en cuanto al ayuno. Los enfermos mentales, las mujeres que menstrúan o los menores de edad, por ejemplo, no están obligados a ayunar. De hecho el ayuno se especifica para personas sanas de cuerpo y mente. Los ancianos también están exentos de la práctica del ayuno.
En el Oriente Medio la observación del Ramadán es especialmente estricta. Por ejemplo, se prohíbe que, durante el baño, bien sea de inmersión o ducha, la persona ingiera agua, ni siquiera por la nariz. Los besos entre las parejas están permitidos. Al momento del cepillado, se puede utilizar agua para el enjuague bucal, pero obviamente sin ingerir el líquido. La saliva se puede tragar, ya que es inevitable, y si se trabaja en un lugar que produzca tierra o polvo, este puede ser ingerido ya que se considera algo inevitable. Y finalmente, las personas pueden comer y beber libremente desde el ocaso hasta la salida del sol, en el transcurso de la noche. Además, a lo largo del mes de Ramadán hay una serie de celebraciones que deben observarse, por ejemplo, se conmemora la revelación del Corán (el libro sagrado del Islam) y las escrituras hechas por el Profeta Mahoma.
Se dice también que el musulmán hace caridad hacia los menos afortunados con la finalidad de recibir bendiciones especiales en ese mes.
Muchos musulmanes que viven en distintas partes del mundo consideran al ramadán como una época de renovación espiritual, una forma de reconectarse con el creador y de restauración del equilibrio en sus vidas.
Debido a que hay variaciones del calendario lunar islámicos, el Ramadán cae en diferente días, por ejemplo aquellos que se encuentran en el medio oriente se celebró un 26 de octubre a diferencia de los que se ubican en el Golfo Pérsico quienes celebraron el 27 del mismo mes.
Fotos: Flickr
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