Si Oriente Medio no fuese una región difícil para el turismo ( al menos en los países que hoy continúan en largos conflictos que parecen no resolverse), sin dudas, habría tanto por ver que no alcanzarían los días. Y para peor, los destinos turísticos de Oriente Medio, en muchos casos se encuentran seriamente amenazados. Samarra es un ejemplo de ello.
Imagen mashleymorgan
Samarra se encuentra a unos 125 kilómetros al norte de Bagdag, y es una ciudad reconocida por su Patrimonio, pero al mismo tiempo declarada en peligro por la Unesco, Samarra es un espacio de tesoros, pero en la que por razones obvias y conocidas, el turismo no se anima a poner pie. Por ejemplo, cuesta entender como una de las ciudades más gloriosas del período del siglo IX, en todo el hemisferio norte, hoy se encuentra asediada por las bombas y los conflictos que han deteriorado de un modo preocupante muchos de sus tesoros. En Samarra, antigua capital califal, se encuentran los hoy restos de la mezquita más grande del mundo islámico: la Mezquita Al Askari.
Tras sobrevivir durante más de mil años, la Mezquita fue destruida por un atentado en el año 2006. Y es solo un ejemplo del desastre. Aún hoy, al menos, se puede apreciar el enorme Minarete de la Mezquita de Samarra, y con eso, basta para entender lo imponente de la construcción. La construcción, era uno de los sitios sagrados de la corriente chií del Islam, también conocido como la Tumba o Mausoleo de los Imanes. Su cúpula dorada era sin dudas el símbolo de la ciudad, alcanzando una altura de 68 metros.
Samarra y sus tesoros destruidos, es un ejemplo del poder devastador de las guerras y los conflictos que se alimentan de la violencia. Llevará años recomponer la situación (y la construcción) en el mejor de los casos.

