Uno de los lugares donde podemos respirar intensamente la rica e intensa historia de Siria es la antiquÃsima ciudad de Palmira. Levantada en medio del desierto, sus espléndidas ruinas son uno de los puntos turÃsticos más visitados del paÃs. Majestuosos vestigios de una ciudad que llegó a alcanzar en sus mejores tiempos los 200.000 habitantes, una auténtica metrópoli para su época.
La ciudad fue construÃda en el 32 antes de Cristo y consagrada al dios Bel, dios que da su nombre a una de las edificaciones más conocidas y de la que todavÃa podemos admirar sus restos, el templo de Bel. Palmira, Een su momento, fue una parada obligada para las caravanas que iban y venÃan de Egipto, China o Persia. En 106 pasó a integrarse en el Imperio Romano, pero fue una mujer, la reina Zenobia la que llevó a Palmira a sus mayores momentos de esplendor. Tras ser incendiada por los romanos, la ciudad fue destruÃda por una terremoto a comienzos del siglo XI.
También sorprende la extensa columnata de más de un kilómetro, que finaliza en un inmenso pórtico decorado con cariátides. Aunque sin duda, una de las construcciones más espectaculares es el teatro romano con el uro frontal decorado como un palacio. Otra de las joyas que podemos encontrar en los alrededores de Palmira es el Valle de las Tumbas, con diferentes edificaciones. La tumba más conocida es la de los “Tres hermanos”, con más de 400 nichos y numeros frescos. En el valle se encuentra la Torre de Elahbel, una espléndida torre funeraria de cuatro pisos bastante bien conservada.
Una buena oportunidad de conocer una de las ciudades más importantes del antiguo Oriente Medio gracias a las numerosas ofertas de vuelos baratos a Siria.
Imágenes|Flickr

